15 claves para ser feliz (3ª entrega)

11. Relacionarnos con los demás.

Se ha demostrado que aquellas personas que forman parte de un grupo, ya sea familiar, amigos o cualquier otro con el que se identifiquen, tienden a sentirse más satisfechos emocionalmente que aquellos que viven solos, aislados o carecen de una red social. La importancia de compartir experiencias, sentimientos o pensamientos con otras personas, incrementa nuestro bienestar. La percepción de poseer un apoyo emocional hace que tengamos estabilidad y nuestro estado de ánimo sea más positivo.  Intercambiar emociones y pensamientos, dar y recibir afecto favorecen estados de ánimo positivos.

12. Reír.

Estudios recientes avalan que utilizar el sentido del humor, sobre todo en situaciones difíciles de la vida, nos adapta mejor a estas circunstancias. Reir favorece la liberación de endorfinas que están implicadas en el control de nuestro estado de ánimo, creando una sensación de bienestar. El optimismo favorece nuestras estrategias de afrontamiento ante los problemas y nos ayuda a superar las dificultades. Una de las claves más importantes para fomentar nuestra felicidad consiste en reir.

13. Hacer ejercicio físico.

Los efectos beneficiosos del ejercicio físico en el estado de ánimo cada vez son más evidentes. Hacer ejercicio regularmente incrementa la confianza en uno mismo, la sensación de bienestar y el rendimiento intelectual. El ejercicio físico libera endorfinas, hormonas que regulan nuestro estado de ánimo. Practicar al menos una vez ejercicio físico a la semana aumentará nuestra felicidad.

14. Pensar en positivo.

Nuestras emociones dependen de nuestros pensamientos. El filósofo griego Epicteto dijo que “Lo que preocupa a los hombres no son las cosas, sino la visión que tiene de ellas“. Cuando pensamos negativamente, experimentamos emociones negativas. Controlar nuestro pensamiento y generar pensamientos positivos, hará que nos adaptemos a las dificultades de una forma más idónea y nos aportará mayor bienestar.

15. Proponernos diariamente SER FELIZ

Recuerda, “Ser feliz depende de nosotros”.

La importancia de expresar las emociones (Metáfora de “El Globo”)

Con mucha frecuencia suelen acudir a consulta personas que de repente han experimentado una gran angustia, o una pérdida de control ante situaciones que aparentemente no debían de provocar tal reacción.

Cuando hablamos con estas personas detenidamente, encontramos una premisa que les caracteriza, “soy fuerte, y no puedo mostrarme débil”

Para explicar mejor este fenómeno utilizaré la metáfora de “El globo”. Estos pacientes se asemejan a un globo. Si cogemos un globo y comenzamos a llenarlo de aire, no paramos y seguimos llenando y llenando, por muy grande que fuese el globo, o muy gruesa que fuera su goma, llegará un momento en que estallará. Y normalmente, estallará ante un simple roce o leve pinchazo, generando un gran estruendo.

Nuestras emociones se comportan de forma similar. Si ante las situaciones vitales vamos acumulando las emociones negativas que estos acontecimientos generan como ira, tristeza, etc. Si llenamos nuestro interior y no vaciamos estas emociones, tendremos la sensación de no poder más y llegará un momento en que ante una situación insignificante, estallaremos al igual que el globo. Además, es muy probable que la reacción que tengamos sea desproporcionada a la situación que la origina. Entonces percibiremos que hemos llegado al límite.

Si no queremos llegar a que el globo estalle, debemos vaciarlo de aire de vez en cuando, de tal forma, que siempre tendremos espacio para llenarlo. De igual forma debemos hacer con nuestras emociones. Debemos deshacernos de nuestras emociones, expresándolas y desahogándonos, para dejar hueco a nuevas situaciones que nos generen nuevas emociones.

Al igual que la goma del globo se relaja, nuestro cuerpo también se relajará, experimentando sensaciones de tranquilidad y desahogo después.

Es importante, tener una persona de confianza, (pareja, hermano, amigo, etc.), con quien podamos establecer ese vínculo de confianza y nos sirva para canalizar nuestras emociones.

Debemos vaciarnos de emociones para evitar llegar a estallar.

Emociones ocultas

 

Consulta

¿Podría aclarar mis dudas, por favor? ¿o ayudarme a hacerlo? Desde que contacté con su página a finales de diciembre creo que he renovado un sentimiento que creía haber guardado en ese cajón donde se guardan las cosas para que no nos interfieran en el día a día. Quizá no lo había conseguido del todo. Quizá tampoco sea exactamente el sentimiento que creo que es. Realmente no lo sé. Si se trató de una transferencia ¿no se habría agotado ya después de tanto tiempo? Si la raíz del problema está en mi “educación sentimental” ¿no podré solucionarlo yo sola? ¿No volveré a amar de nuevo si no lo soluciono? ¿Tengo que hablar de “mi tío el cariñoso” con un profesional? Después de la muerte de mi madre hablé con mis hermanos de ese episodio ( verbalizándolo por primera vez en mi vida) por ser algo que me vino a la mente al quedarme sola, pero realmente nunca había tenido la necesidad imperiosa de hacerlo. O me la aguantaba. El caso es que, siguiendo con aquello de “ser yo mismo”, ¿crees que todo esto puede ser importante? ¿O me estoy liando yo sola?  ¿llevaría mucho tiempo solucionarlo?  Para mí sería importante conocer tu opinión y tu consejo.  Gracias sinceras.

 

Respuesta del Dr. Alvaro Rodríguez

Estimada lectora,

solemos pensar que de las experiencias que vivimos, nos quedamos con aquellas que nos son útiles  y las que consideramos que no nos aportan nada o son dañinas las desechamos. Sin embargo, esto no es así. Nuestra mente recoge todas las experiencias vividas, ya que todas tienen un impacto mayor o menor en nosotros, y las guarda. El problema se nos presenta cuando existe alguna experiencia o situación vital que aún teniendo un gran impacto emocional en nosotros, la negamos e intentamos olvidar. Es posible, que esa experiencia pase a un segundo plano, pero emocionalmente existe un sentimiento no superado. Es muy probable que en un momento de tu vida, en el que por el fallecimiento de tu madre, generas una serie de sentimientos, sea cuando afloren esas emociones que tenías ahí guardadas.

Verbalizar como dices, es importante. Sin embargo, no solo basta con eso. Es importante que elabores esa emoción para que deje de hacerte daño. En tu vida sentimental y personal. Muchas veces es duro afrontar experiencias desagradables, pero debemos ser conscientes que las henos vivido y que nuestra mente no olvida, pero si afronta y acepta. Este es el camino que debes seguir. Para ello, si ves que tú sola no puedes reelaborar esa emoción, la ayuda de un profesional puede serte útil.

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15 claves para ser feliz (2ª entrega)

 

6. Disfrutar de lo cotidiano.

La felicidad se encuentra en las pequeñas cosas que hacemos todos los días, y no en grandes acontecimientos que suceden muy de vez en cuando. Esperar a que ocurra algo extraordinario, nos privará de disfrutar de las pequeñas cosas que nos hacen felices. Centrar nuestra atención en aquello que estamos haciendo y disfrutamos de ellas, incrementaremos nuestra felicidad.

7. Evitar la comparación.

Es una costumbre muy extendida compararnos con las personas que tenemos alrededor para establecer nuestra valoración. El problema de las comparaciones, es que siempre buscamos en los demás aquello que no tenemos, y obviamos lo que nos diferencia de los demás. Si sólo vemos aquello que carecemos y que tienen los demás, obviamente estaremos en desventaja, siendo esta comparación subjetiva. Tenemos que evitar compararnos y valorar lo que somos.

8. Aprender de los errores.

Uno de los enemigos de la felicidad es la culpabilidad. Es un sentimiento inútil que no nos aporta nada. La idea de ser siempre perfecto en todo lo que hacemos además de ser incierta, nos lleva a una frustración constante cuando cometemos un error. Equivocarse es algo que está en la naturaleza humana, aunque lógicamente no nos guste. Tomar decisiones implica errar en algunas ocasiones, sin embargo el error nos enseña. Se aprende de los errores, no de los éxitos. Cuando nos equivocamos debemos analizar donde hemos fallado y realizar una aprendizaje para el futuro. Si aprendemos de nuestros errores y evitamos castigarnos, estaremos avanzando en nuestra madurez psicológica y por tanto en nuestra felicidad.

9. Realizar actividades agradables.

Las personas que viven plenamente y que se muestran felices son aquellas que son activas. Un ingrediente importante para cultivar nuestra felicidad es realizar aquellas actividades que nos gustan. Es importante tener aficiones que nos hagan sentirnos bien. Mientras realizamos estos hobbies, liberamos esa tensión que las obligaciones diarias nos hacen acumular. Distraemos nuestra mente y nos relajamos haciendo algo que nos es gratificante. Tenemos que compensar nuestra vida diaria con obligaciones y hobbies.

10. Expresar sentimientos y emociones.

Ser fuerte no consiste en aparentar que nada nos influye. Ser fuerte significa reconocer nuestras limitaciones, afrontarlas y superarlas“. En muchas ocasiones se considera que no expresar sentimientos es sinónimo de fortaleza, y no es así. Quien suele no mostrar nunca sus emociones, acumula esta tensión que en algún momento debe salir. Como dice la cita, expresar sentimientos no es signo de debilidad. Expresar nuestros sentimientos nos ayuda a conocernos mejor. Identificar qué nos afecta nos ayuda a afrontarlo y crear recursos para superarlo.

 

15 claves para ser feliz (1ª entrega)

1. Aceptarnos tal y como somos.

Uno de los pilares de la felicidad, lo conforma la buena autoestima, es decir, tener una buena opinión de nosotros mismos. Una clave para obtenerla, consiste en conocer cuales son nuestras cualidades y defectos. Para potenciar nuestra autoestima es fundamental aceptar cómo somos  y para ello tenemos que reforzar nuestros logros y aprender de nuestros errores. Aquello que no nos guste cambiarlo y lo que no podamos cambiar, aceptarlo.

2.  Aceptar la realidad tal cual es.

Cuando pretendemos que las cosas, personas, situaciones sean como deseamos no como son, nos sentimos frustrados. Centrarnos en cómo deberían ser las cosas y no en como son, genera infelicidad. Tenemos que darnos la premisa “Las cosas son como son, no como deseamos“. Aceptar la realidad, aunque no nos guste, es un signo de madurez emocional.

3. No convertir nuestros deseos en una necesidad.

Cuando convertimos nuestros deseos en una necesidad para ser felices, automáticamente seremos infelices. La creación de necesidades artificiales de las que dependamos para encontrar el bienestar, hará que nuestra felicidad dependa de cosas externas. Si basamos nuestra felicidad en estas cosas o situaciones, cuando no las tengamos, nos sentiremos desdichados. Nuestra felicidad va de dentro hacia afuera, no de fuera hacia dentro. No necesitamos tener ni poseer nada para ser feliz. Si nuestros deseos no se cumplen, no pasaría nada porque podemos sentirnos felices sin ellos, ya que no lo necesitamos.

4. Premiar nuestros logros.

Es habitual que cuando hacemos cosas bien, o conseguimos nuestros objetivos, tendemos a obviarlos como si fueran una obligación el hecho de hacerlos. Obviar los logros nos hará tener la sensación de no conseguir nunca nada. Tenemos que premiar nuestros logros y reforzar aquellas cosas que conseguimos y los éxitos que obtenemos. Al acabar el día, una buena estrategia para aumentar nuestro bienestar es hacer balance de los logros conseguidos ese día.

5. Ponernos objetivos diarios.

Un pensamiento erróneo muy extendido es que la felicidad aumenta con la inactividad, la pasividad o el ocio indefinido. Sin embargo, esta premisa suele acarrear sentimientos de incapacidad, aburrimiento y frustración, llevándonos a la infelicidad. Plantearse objetivos diarios que podamos conseguir, nos ayudará a sentirnos bien con nosotros mismos e incrementar nuestra autoeficacia.

Síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger fue descrito en 1944 por el pediatra vienés Hans Asperger, sin embargo no fue hasta 1981 cuando tomó importancia. Normalmente el síndrome de Asperger suele diagnosticarse en la infancia tardía o pronta adolescencia, aunque pueden observarse síntomas sobre los 2, 3 años. Se considera un síndrome dentro del espectro autista, pero que no puede confundirse con el autismo.

Pero concrétamente ¿qué es este síndrome?

El síndrome de Asperger se conoce por ser una parte del espectro autista. Básicamente se fundamente por presentar tres características propias en el desarrollo del niño en el área social, lo cual les impide integrarse y adaptarse a su entorno.

En primer lugar aparecen problemas en las relaciones e interacciones sociales. Es decir, el niño se encuentra con dificultad para entablar relación con otras personas. Es por ello que suelen ser muy solitarios y carecen de amistades.

En segundo lugar, existe una disminución en la comunicación verbal y no verbal. El niño es inexpresivo a la hora de establecer las interacciones con los demás. Además de presentar dificultades al hablar, no muestra gestos en la comunicación. Tampoco comprende las emociones de los demás ni reconoce las expresiones faciales. Es por ello que prácticamente carecen de empatía.

Y en tercer lugar, existe una alteración en la esfera imaginativa lo cual tiene repercusión en el juego, y en el entendimiento con los demás.

A diferencia de las personas con autismo, el síndrome de Asperger tiene menos dificultades en el desarrollo del lenguaje y es menos probable que tengan problemas adicionales en el aprendizaje. Lo que suele distinguir a estos niños de otros desórdenes del espectro autista, es que tienen campos de interés reducidos y absorbentes.  Es decir, son muy buenos en una materia, y es en esa la que dedican la mayor parte de su tiempo. Suelen ser muy habilidosos en capacidades relacionadas con la memoria, como por ejemplo figuras, fechas, etc. Muchos de ellos suelen destacar notablemente en áreas como matemáticas o conocimiento del medio. Estas características suelen confundirse con una creencia muy extendida entre la población como que los niños autistas suelen ser muy inteligentes. Además suelen presentar comportamientos repetitivos y esteoritipados.

Estos niños, tienen un manejo del lenguaje muy singular, tomando la mayoría de las veces la información en un sentido literal. Es por ello, que les resulte muy complicado entender las ironías, el doble sentido o los chistes o bromas.

Les gusta mucho tener un ambiente ordenado y rutinario. Suelen ser competitivos y quieren ganar siempre y que les alaben. Las críticas no son bien recibidas y son origen de rabietas y problemas de conducta, así como la dificultad para comunicarse y hacerse entender.

Son muy sensibles a los ruidos fuertes y al tacto, pareciendo en muchas ocasiones ariscos. Son torpes a la hora de realizar un deporte y presentan muchas dificultades motoras.

Personajes famosos de los cuales se dice que padecieron o padecen este trastorno están Albert Einstein o Bill Gates. Y ejemplo de personajes  de ficción serían el Dr. House o Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory. En la literatura actual tenemos el libro  “El curioso incidente del perro a medianoche” de Mark Haddon, donde se describe muy gráficamente este síndrome.

 

 

¿Qué es la felicidad?

©Alvaro Rodriguez Mora 2017

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