Enemigos de la Felicidad

Atención psicológica en emergencias y catástrofes

En muchas ocasiones, cuando sucede una catástrofe, escuchamos cómo hasta la zona del suceso, se dirigen todo tipo de profesionales asistenciales y sanitarios. Entre ellos, siempre se encuentra un equipo de psicólogos para atender a las víctimas. Pero, ¿qué hacen concrétamente los psicólogos en estos momentos? ¿Cuál es su labor?

En primer lugar, hemos de decir que estos profesionales están especializados en este tipo de situaciones. Más concretamente en intervención en crisis y emergencias ante catástrofes.

En segundo lugar, la atención de estos psicólogos se dirige tanto a las víctimas de la catástrofe como a los familiares de esas víctimas.

Aunque estas actuaciones no son recientes, tomaron mayor protagonismo y relevancia tras el atentado de las torres gemelas en Nueva York y en España tras el 11M en Atocha.

Pero, ¿Qué hacen estos psicólogos?

Ante situaciones de catástrofes, las intervenciones de los equipos de psicólogos van encaminadas fundamentalmente a aliviar el sufrimiento y acelerar el proceso natural de recuperación tras el impacto doloroso del evento traumático. Obviamente no pueden eliminar el dolor que la víctima sufre ante lo sucedido, o el familiar siente por un ser querido que ha fallecido. El objetivo principal consiste en acompañarlo y ayudarle a atravesar esos momentos amargos. Hacerle comprender lo que le está ocurriendo y sobre todo, escucharlo.

Ante una catástrofe tanto víctimas como familiares, necesitan una figura de referencia que les atienda. Aquí es donde entra en juego el papel del psicólogo de emergencia. Normalmente no van a poder  evitar las escenas de dolor, ni las manifestaciones de rabia o indignación, pero si ayudan a canalizarlas y amortiguarlas.

Este trabajo de canalización se realiza mediante lo que se denomina Ventilación Emocional. Ésta consistente en servir de ayuda para el desahogo y canalización de la explosión de emociones que en ese momento tiene la persona víctima de esta catástrofe. Se favorece la liberación de la tensión emocional, permitiendo que el sujeto hable y exprese sus emociones mediante crisis de llanto, o descargas de agresividad verbal. Es necesaria una escucha empática, sin emitir juicios de valor sobre lo sucedido, ayudando a ventilar y desahogar las emociones contenidas. Ello puede contribuir a disminuir el riesgo de aparición de secuelas postraumáticas.

Además de la ventilación emocional, estos psicólogos explican a la víctima o familiar que las reacciones y emociones que están sintiendo son reacciones normales ante esta situación. Ayudan a tranquilizar haciéndoles ver que ese estado de angustia será pasajero. Además, se les explica que irán pasando por diversas fases emocionales que son necesarias para el afrontamiento del trauma.

En última estancia, servirán de conexión con los diferentes servicios de emergencia puestos en marcha en la catástrofe, como pueden ser sanitarios, policiales, servicios funerarios, legales, etc.

Los equipos de psicólogos de emergencia, suelen utilizar la empatía, la escucha activa y mantienen la intimidad de la persona.

Posteriormente al trauma, este equipo de psicólogos suele mantener un seguimiento de las víctimas y familiares, detectando la posible aparición del trastorno por estrés postraumático, frecuente en este tipo de situaciones.

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©Alvaro Rodriguez Mora 2017

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