Suelta la piedra

Claves para superar el estrés postvacacional

 

Con la entrada del otoño a la vuelta de la esquina y la incorporación a la rutina diaria, ¿aún sigues manteniendo el estrés postvacacional propio de la vuelta al trabajo? ¿Todavía sigues sintiéndote cansado, irritable y con problemas para dormir? Es muy probable que sigas manteniendo este estrés y no lo hayas terminado de superar.

¿Qué puedes hacer?

  1. Plantearte que la vuelta al trabajo y a la rutina en general nos proporciona seguridad y estabilidad. El periodo vacacional, está lleno de novedades y actividades muy diferentes. El organismo tiene que acostumbrarse a cambio de planes continuos. Esto también causa estrés aunque sean actividades lúdicas y agradables. Sin embargo, es necesario pausar este ritmo. Necesitamos estabilidad en nustras vidas. Necesitamos tener programado nuestro tiempo y futuro inmediato. Saber con cierta previsión que tenemos que hacer y que nos espera, nos proporciona estabilidad y seguridad, necesarias y fundamentales para nuestra salud mental.
  2. Aceptar la realidad. Es importante saber que todo lo bueno se acaba. Que la vida consiste en etapas y periodos de tiempo que debemos afrontar. Tenemos que darnos cuenta que ahora toca trabajar para más adelante descansar. Es normal que volver a la rutina sea costoso, pero es una situación que tenemos que afrontar y ver lo positivo que nos aporta. Por ejemplo, nos ofrece la posibilidad de poder irnos de vacaciones.
  3. Mantener el recuerdo de las vacaciones con el propósito de saber que las hemos disfrutado. Por norma, las vacaciones son siempre bien recordadas. Este recuerdo nos genera un bienestar ya que provoca y revive las emociones positivas entonces vividas. Este ejercicio y no ver la época de descanso con nostalgia, nos ayudará a generar una actitud más positivas y de bienestar.
  4. Buscar tiempo libre. Es importante compaginar los periodos de obligaciones con actividades lúdicas. Aunque hayamos vuelto al trabajo, a la rutina, podemos seguir haciendo actividades que nos gusten. Incluso podemos comenzar a planificar la próxima escapada.
  5. Mantener una actitud positiva y evitar tener pensamientos negativos sobre  la situación que ahora toca vivir. Nuestra actitud es clave para superar esta situación. Todas las claves y consejos solo son efectivos si nos planteamos una actitud positiva ante la vuelta al trabajo. Para ello debemos dejar de prolongar esa actitud negativa y autocompasiva que nos mantiene el malestar. Romper con esos pensamientos negativos sobre la vuelta al trabajo es fundamental para adaptarnos eficazmente.

“La rutina es tan necesaria como el ocio para nuestro bienestar”

 

¿Eres dependiente emocional?

 

Muchas veces oímos expresiones como “No puedo vivir sin él”, “Necesito estar siempre a su lado”, “Cuando no lo tengo cerca me falta el aire”. Estas expresiones aunque cotidianas y sin aparente importancia, conllevan un trasfondo importante y peligroso. Lo primero que pensamos al escucharla es que esa persona quiere mucho a la otra. Sin embargo, este tipo de frases son propias de una persona que sufre Dependencia Emocional.

La dependencia emocional es un estado psicológico donde existe una  necesidad extrema de carácter afectivo de una persona hacia su pareja. Esto implica un patrón de comportamiento de la persona dependiente de sumisión, infravaloración, idealización de la pareja, sentimientos de abandono constantes y pensamientos obsesivos hacia esta. Esto último genera constantes llamadas de atención y comportamiento cada vez más humillantes para evitar perder a la pareja. La dependencia emocional, suele ser más habitual en las relaciones de pareja, sin embargo, puede darse en otros ámbitos de la vida, como en las relaciones con los familiares, con los amigo o en el terreno laboral.

Pero, ¿cómo podemos saber si alguien sufre dependencia emocional? La dependencia emocional se caracteriza por cinco dimensiones básicas:

1.  Ansiedad de separación. La persona dependiente presenta constantes miedos ante la posibilidad de que su pareja le abandone. Aparecen pensamientos como: “No quiero pensar que será de mi si me deja”. Este tipo de pensamientos provocan que estas personas accedan a cualquier tipo de condición que les impongan con tal de mantener la pareja.

2. Necesidad constante de expresiones de cariño. La persona dependiente, necesita que constantemente le estén mostrando expresiones y manifestaciones de cariño para reforzar su relación y paliar su inseguridad. Este refuerzo provoca que continuamente esté reclamando este cariño, llegando a presentar llamadas de atención cuando no lo recibe.

3.  Sumisión. Para la persona dependiente no existe nada más que su pareja. Es por ello, que suele aparcar su vida, amistades, familia y centrarse exclusivamente en la pareja. El dependiente emocional, necesita de su pareja para sentirse bien, equilibrado y feliz. Le hace responsable su bienestar, por lo que su felicidad deja de ser controlada por ella misma. Esta sumisión va mermando poco a poco la autoestima del dependiente haciéndole perder completamente su identidad.

4. Miedo a la soledad. Antes hemos comentado como la persona dependiente necesita a su pareja para sentirse equilibrada. Junto a su baja autoestima y un concepto negativo de sí misma, provoca que constantemente estas personas se encuentren emparejados, ya que tienen pánico a estar solos. Este miedo viene provocado al depositar su felicidad y bienestar en la otra persona y no en ellas. Por tanto consideran que si no tiene pareja, no serán felices. Pensamientos habituales son “No soporto estar solo”.

5. Búsqueda continua de atención y chantaje emocional. La persona dependiente está constantemente buscando la atención de la pareja para afianzar y fortalecer la relación. Procura ser el centro de atención y de la vida de la pareja. Considera que cuanto más llame la atención de esta, mejor será la relación entre ambos. Esta búsqueda constante provoca que en situaciones en que la pareja no preste la atención que el dependiente considere, este realizará comportamiento llamados histriónicos con el fin de recuperarla. Estos comportamiento pueden llegar desde el chantaje emocional, culpabilizando a su pareja de su infelicidad al no atenderla, hasta a situaciones límites como autoagredirse o amenazar con quitarse la vida.

“Que pienses en tu pareja no es malo, que sea lo único en lo que pienses sí”

©Alvaro Rodriguez Mora 2017

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