¿Por qué no soy feliz? Claves para una felicidad plena (2ª entrega)

 

En esta segunda entrega de las claves para la felicidad plena, haremos mención a algo muy importante para logar un estado de bienestar emocional completo. La Aceptación supone un aspecto prioritario en el camino para obtener tal fin. Aquellas persona que por norma se exigen a sí mismo y a los demás, que sean como desean, van generando un sentimiento de frustración continuo, ya que en muchas ocasiones las cosas no suceden como esperamos.

Cierto es que cuando sufrimos un contratiempo, lo normal es que lo sucedido no nos guste. Sin embargo la aceptación de los hechos tal y como han ocurrido, irá eliminando esa frutración.

Esta aceptación la podemos desgranar en las cuatro claves siguientes:

  1. Aceptar la incertidumbre. Las personas sanas aceptan que no se puede tener el control absoluto de las cosas. Se mueven por probabilidades no por certezas sobre el futuro. Realizan todo el esfuerzo que pueden por conseguir su objetivo, pero tienen claro que no todo está bajo su control. Por tanto, no consideran algo “terrible” cuando no consiguen estos objetivos.
  2. Aceptarse a uno mismo. Las personas sanas se aceptan a sí mismas sin condiciones. No se evalúan en función de sus logros ni de los criterios ajenos. Reconocen que al igual que tienen virtudes, también tienen aspectos que no les gusta. Estos los intentan cambiar en la medida que pueden y si no, los aceptan. Virtudes y defectos conforman nuestra personalidad y nos dan nuestra identidad personal. Nos hacen únicos.
  3. No crear utopías. Las personas sanas aceptan que no siempre van a conseguir lo que desean.  Por tanto no se exigen el éxito continuo, asumen objetivos realistas y evitan pensamientos perfeccionistas. Se caracterizan por tener un pensamiento flexible que les ayuda a adaptarse a las dificultades y a los fracasos.
  4. Aceptan su malestar. Las personas sanas aceptan que tienen emociones negativas como tristeza, ira, miedo. No se niegan ni bloquean estas emociones. Las aceptan, afrontan y superan buscando emociones positivas que le generen bienestar. Este es el resultado de una verdadera fortaleza emocional.

 

“Para una vida plena, es necesario una aceptación de si mismo y de nuestro entorno”

¿Por qué no soy feliz? Claves para una felicidad plena (1ª entrega)

 

Existe una creencia errónea muy extendida,  que la felicidad es un estado continuo y de intensa emoción, difícil de alcanzar. Sin embargo, la felicidad es algo accesible y que podemos llegar a conseguir si no lo proponemos. Hemos de tener en cuenta que la felicidad no consiste en que nos sucedan cosas extraordinarias. La felicidad se trata de disfrutar de las pequeñas cosas que diariamente experimentamos y que pasamos por alto.

Aún así, existen claves que nos ofrecerán la posibilidad de alcanzar la felicidad personal. Actitudes que si las cambiamos e interiorizamos, podemos llegar a conseguir un bienestar completo y considerarnos felices.

A continuación, vemos las cuatro primeras claves en las que tenemos que trabajar.

  1. Interés en uno mismo. Las personas sanas se interesan de sí mismos. Son capaces de sacrificarse por aquellos a los que estiman, pero no hasta el punto de anularse. La felicidad parte de dar importancia nuestros intereses también. Es necesario equilibrar la balanza entre nuestras necesidades y la de los demás.
  2. Dirigir nuestra vida. Las personas sanas se responsabilizan de sus vidas. Consideran que la responsabilidad de sus metas, objetivos recae sobre ellas. Evitan buscar justificaciones externas no postergando aquello que desean conseguir. Asumen que las cosas no cambian solas y que son partícipe de sus destinos.
  3. Tolerancia a la frustración. Las personas sanas se permiten a ellas mismas y a los demás el derecho a equivocarse. Aceptan que existen circunstancias que no están al alcance y las aceptan, aunque no les guste. Luchan por cambiar aquello que pueden transformar y aceptan lo que no pueden modificar sin condenarse por ello.
  4. Flexibilidad mental. Las personas sanas no se establecen normas o reglas de vida rígidas e inamovibles acerca de ellos y los demás. Aceptan que hay situaciones que no podemos controlar y que debemos adaptarnos a ellas. Evitan utilizar los “debería” para no generar una auto exigencia que les genere ansiedad.

 

“La felicidad consiste en disfrutar de lo que tenemos, no esperar a que nos suceda algo extraordinario”

El no me escucha…, ella no me entiende. Conflictos de pareja

 

Cuantas veces hemos oído la frase “él no me escucha” o “ella no me entiende“. De todos es sabido que las relaciones de pareja son complejas, ya que son dos personas las que unen sus vidas en un proyecto común. Y en esta unión están obligados a entenderse. Sin embargo, aunque resulte sencillo, el entendimientos se hace complicado, llevando en muchas ocasiones a la ruptura. Oiremos entonces aquello de “falta de comunicación” o la manida frase de “caracteres opuestos”.

En vías de resolver las diferencias, en muchas parejas se produce el “hablar por hablar”, donde tras conversaciones interminables, no se ponen de acuerdo y se termina por  enquistar el conflicto. Y es normal que digan “… pero si nosotros hablamos ¿qué falla?

No siempre hablar es sinónimo de solución. Para que la comunicación se fluida y fructífera, es necesario que se tengan en cuenta tres aspectos fundamentales. En primer lugar lo que quiero decir. En segundo lugar, por qué quiero decirlo y en tercer lugar y no menos importante, cómo voy a decirlo.

Teniendo en cuenta estas tres premisas, el decálogo para generar una comunicación productiva es:

  1. Hablar cuando estemos calmados. Ante un conflicto se generan emociones intensas. Esto nos puede llevar a decir lo que no queremos y sentirnos después culpables. Es necesario esperar a calmarnos y hablar una vez estemos tranquilos y seamos “razonables”.
  2. No dejar pasar los conflictos. Muchas veces se espera a que todo vuelva a la normalidad y no se trata el problema. Si se deja pasar el conflicto, este no se resolverá y muy probablemente aparecerá en el futuro.
  3. Hablar del presente y no del pasado. Tener una visión constructiva ya que por mucho que hablemos del pasado, este no cambiará. Traer fantasmas del pasado, genera nuevos conflictos que ya estaban resueltos.
  4. Ser específico en aquello que no nos gusta del otro. Utilizar expresiones como “no eres cariñoso”, es muy general. Hay que especificar comportamientos concretos.
  5. Ser breve e ir a lo concreto. No emitir discursos. El diálogo se compone de la alternancia en el turno de palabra. Y por tanto no interrumpir. Dejar que el otro se exprese libremente y una vez terminado, manifestar nuestro desacuerdo si así fuese.
  6. Evitar expresiones como “nunca”, “siempre”, “nada”. Cambiar por “algunas veces”y no emitir juicios de valor. Sobre todo “deberías”. Eso hace que nuestra pareja se sienta amenazada y tome una postura defensiva.
  7. Buscar y llegar a acuerdos. Utilizar la premisa “yo gano, tú ganas”, en vez de “yo gano, tú pierdes”. Para ello ambos tienen que ceder.
  8. Ser positivos. Utilizar un lenguaje positivo, alabando y reconociendo los aspectos positivos del otro.
  9. Olvidar el orgullo. Este es la mayor barrera de comunicación en la pareja.
  10. Hablar cada día 15 minutos de como ha ido el día, fomenta la comunicación y el entendimientos en la pareja.

 

“Deja hablar, escucha y ponte en el lugar del otro”

©Alvaro Rodriguez Mora 2017

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies