“Me siento atrapada”

Consulta

Hola, soy una chica de 26 años, dejé de estudiar por problemas en casa. No tuve ese interés que me obligase a hacer nada más con mi vida, ni tampoco tuve fuerzas ni ganas para hacerlo. Vivo en un pueblo en el que no hay ninguna oferta formativa. En mi casa la situación económica es muy mala y mis padres no pueden ayudarme a irme fuera a estudiar algo, o a trabajar, así que no tengo trabajo, ni estudios y nada que hacer en mi vida.

Y ahí empieza todo, tengo a mi novio que ya no soporta mas esta situación. Él es lo único bueno que veo en mi vida y me estoy cargando la relación. Estoy obsesionándome, quiero estar siempre con él, quiero que me quiera y si no está a tope de felicidad conmigo me decepciona. Necesito que el tenga ganas de verme, ganas de estar conmigo, ganas de mi, ganas de todo… pero cuando está conmigo solo me quejo de que no es suficiente, de que él no me quiere, de que no tiene ganas de mi. Y no las tiene por culpa de mi actitud…, nadie tiene ganas de estar con una persona que está todo el día quejándose de ti y está todo el día haciéndote sentir mal. Estoy obsesionada con él. Anoche me dio un ultimátum. Me dijo que o cambiaba o lo dejábamos, y se me vino el mundo encima. No iba a tener fuerzas para seguir adelante sin él. Le prometí cambiar y de verdad quiero hacerlo, pero no se como, no se como va a cambiar algo en mi vida si sigo encerrada en este sitio, sin nada que hacer, sin ningún sitio a donde ir. Este pueblo para mi es una cárcel. Estuve un tiempo viviendo en otro sitio, encontramos trabajo allí pero eso terminó y tuvimos que volver. Para mi fue una completa liberación. Tenia algo que hacer, trabajaba para tener una vida, con mi novio, estaba haciendo muchos amigos.  Al final no salió bien. Fue decisión de los dos volver de allí, pero porque él allí no estaba bien y yo no podía verle así. Así que nos volvimos y aun que lo decidimos los dos, sé que no tiene la culpa pero me parece muy injusto… yo estaba teniendo por fin una vida allí. Y la dejé por el…  y ahora aquí no tengo nada. A quien tengo es a él y quiere dejarme porque estoy amargada y le amargo la vida. No puedo más. Quiero cambiar, quiero cambiar de vida, estudiar o trabajar o las dos cosas, tener algo que hacer, pero no puedo aquí… Y no puedo irme de aquí. No se que hacer. Y voy a perder lo poco que me hace levantarme por las mañanas.

 

Respuesta del Dr. Rodríguez Mora

Estimada lectora,

tu consulta, además de ser una llamada desesperada de ayuda, plantea dos problemas. Tu obsesión y miedo a perder la relación y el sentimiento de sentirte atrapada en tu pueblo. Esta es la causa de la anterior.

Sin embargo, ambos problemas tienen un nexo en común. Colocar tu felicidad en aspectos y situaciones externas que no están en tu mano controlar. Cuando nuestro bienestar depende de situaciones y variables externas, no somos dueños de este bienestar ya que va a depender de cómo vayan las cosas fuera. Es decir, si mi entorno (trabajo, familia, novio…,) va bien yo estaré bien. Sin embargo si algo de esto se tuerce, yo estaré mal. Es normal que las situaciones que nos rodean influyan en nuestro ánimo, pero no podemos dejar que sean quienes lo dirijan y condicionen.

No dudo que las oportunidades que te pueda ofrecer tu pueblo sean escasas, sin embargo te planteas que no eres feliz por ello. Responsabilizas a algo que no controlas (las oportunidades formativas y laborales de un pueblo) de tu bienestar. Como lógicamente no puedes cambiar esa situación, te ves abocada al sufrimiento y a la queja continua. Te dices constantemente y a tu novio, que las cosas no deberían ser así. Sin embargo, te ves atrapada en algo que no está en tu mano que cambie. Esto te bloquea, te inactiva y te hace deprimirte. Como consecuencia sustentas tu bienestar en lo único que va bien fuera, tu relación. Pero hace que comiences a ahogarla. Es lo que hace que te obsesiones. Has creado la necesidad de estar con tu novio para mantener tu felicidad y esa necesidad te genera el miedo y ansiedad a perderlo. Exiges a tu novio que sea el motor de tu felicidad y ahí estás cometiendo el error. Le responsabilizas de tu felicidad y él no tiene esa responsabilidad. Tú eres el motor de tu bienestar. Tu felicidad depende de tí, no de los demás.

Tienes que comenzar por darte cuenta que la queja continua no cambia las cosas. Las cosas las cambias tú con una actitud diferente y actuando. Por ello,  comienza a plantearte objetivos a corto plazo y alcanzables respecto a tu futuro (formación, trabajo). No quieras pasar de la nada al todo. Las cosas se van cambiando poco a poco. Busca por ejemplo empleos en tu pueblo o cercanos que puedan al menos darte cierta independencia económica y hagan sentirte bien. No mires que tipo de trabajo sino que sea trabajo. Luego podrás ir buscando empleos más adecuados a lo que te guste. Pero el objetivo no es encontrar el trabajo ideal , sino romper la rutina de inactividad. Una ocupación, sea la que sea te hará sentir bien. Respecto a la formación, puedes buscarla a distancia. Además, comienza a llenar tu vida de actividades agradables y de ocio. Tienes que romper la rutina de la inactividad, insisto. Vuelve a hacer las cosas que hacías antes y te gustaban. Esto hará que te distraigas y apartes un poco la atención del foco estresor.

Todo esto hará que centres tus energía y atención en encontrarte bien por ti misma y no por los demás. Es decir, harás que destensiones la relación con tu novio. Así dejarás de tener el miedo constante a perderlo, ya que al ser responsable de tu bienestar eliminarás esa ansiedad.

 

“Somos los responsables de nuestro bienestar”

 

“No quiero sufrir”

 

Consulta

¿Como podría perdonar? El no hacerlo me esta matando, mis nervios están destrozados y mi estomago lo esta padeciendo. Sé que debo olvidar,  pero no puedo. Fue  mucho el daño que recibí, me siento como un almohadón donde tiran de un lado a otro.  Mi extrema sensibilidad me hace ser muy vulnerable.  Le temo al daño emocional casi mas que al físico y ya rehuyo de los que me lo causaron  aunque los quiero mucho.  Dicen de olvidar pero no me explican porque me hicieron daño. Solo pido una pequeña explicación y no quieren hablar, solo que olvide y sea igual que antes. Mi corazón ya no me responde, siento una soledad muy dura. Soy comprensiva y no me haría falta mucha explicación, solo el hecho de ver que también ellos se  equivocaron.  Aunque también sé que necesito cambiar dejar que hagan lo que quieran,  pero quiero que no me afecte. Dejar ya de una vez de sentir  pesar, dolor, traición. En definitiva dejar de sentir  miedo a sufrir.

 

Respuesta del Dr. Rodríguez Mora

Estimada lectora,

comencemos por el final de tu consulta. El miedo a sufrir es algo muy común entre la población, sin embargo es muy difícil no sufrir. El sufrimiento forma parte de la vida. El sufrimiento proporciona aprendizaje y habilidad para afrontar situaciones dolorosas de la vida. En definitiva, el sufrimiento nos sirve para hacernos fuerte. Si no experimentamos dolor, no sabremos como afrontarlo. Por tanto, el error es plantearnos un imposible. No sentir dolor. Muchos padres intentan educar a sus hijos para que no sufran, para que no sientan dolor emocional, sin embargo, la creencia de estar haciendo un bien, genera una “sobreprotección” que se volverá en contra de estos hijos cuando sean adultos. Serán personas que no tolerarán los golpes que les de la vida y vivirán en un constante miedo a sufrir.

Estimada lectora, la cuestión está en aprender a tolerar el dolor o sufrimiento, no a evitarlo. No podemos evitar por ejemplo sufrir ante una enfermedad o el fallecimiento de un familiar. Estos son acontecimientos que nos sucederán a los largo de nuestra vida. Sin embargo, si podemos elaborar estrategias que nos ayuden a soportar y superar ese dolor. La realidad es tal cual es, aunque a veces no nos guste. Empeñarnos en que las cosas “deberían” ser como deseamos, es lo que nos genera esa frustración. Es necesario aceptar las circunstancias vitales, aunque sean adversas y superarlas. Esto nos ayudará a digerir ese dolor. Sin embargo, si nos centramos exclusivamente en que “yo no debería haber sufrido”, o en la injusticia de la situación, nos bloqueará y paralizará como es tu caso y aumentará el miedo al sufrimiento. La clave es aceptar y superar, no olvidar.

Por último, la aceptación consiste en que a veces, ciertas actitudes o comportamiento de los demás, no necesariamente tienen que tener una explicación. Esperar a recibir una disculpa, una explicación para perdonar, solo nos hace esclavos de esa persona. Esperar esto es colocar nuestro bienestar en manos de esa persona. La pregunta sería, ¿si no recibimos nunca esa explicación, nunca estaremos bien? Tenemos que aceptar y hacer que las cosas nos influyan lo menos posible.

 “La clave está en aceptar y superar, no olvidar”

©Alvaro Rodriguez Mora 2017

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