6 pasos para controlar los pensamientos negativos

 

 

Tenemos la idea de que el estado de ánimo es algo que se puede alterar sin nuestra voluntad. Es una idea muy extendida creer que ante una reacción de desánimo, la tristeza o el malestar psicológico no podemos hacer nada. Creemos que es una reacción ante los acontecimientos que nos suceden y que estamos expuestos a las circunstancias. Pensamos que somos vulnerables y cualquier contratiempo nos puede sacar de nuestra estabilidad.

Sin embargo esto no es del todo cierto. Es verdad que los acontecimientos son incitadores y nos hacen reaccionar, sin embargo los dueños de nuestros sentimientos y emociones somos nosotros. Nosotros somos quienes tenemos el control absoluto sobre lo que sentimos en cada momento.

Y ¿cómo es posible tener este control? La explicación es muy sencilla. En muchas ocasiones, nuestros sentimientos están dirigidos por aquellas creencias que tenemos sobre lo que nos rodea. Esto es lo que se denominan creencias erróneas o ilógicas. Son reglas de vida, que no nos cuestionamos pero que nos hacen actuar casi de forma automática. Estas creencias están interiorizadas en nuestra mente y son asumidas sin más. Estas creencias erróneas son las responsables de hacernos reaccionar de forma negativa generándonos el malestar ya sea tristeza, rabia, ansiedad, etc.

Es por ello que si cambiamos aquellas creencias irracionales, cambiaremos nuestro estado de ánimo. Si controlamos lo que pensamos, lo que nos decimos a nosotros mismo, controlaremos lo que sentimos. Si cambiamos nuestro lenguaje interno, cambiaremos nuestras emociones.

Y ¿cómo podemos llegar a conseguirlo? A continuación vemos como hacerlo en 6 sencillos pasos.

  1. Detectar la emoción negativa. Si me siento mal es porque he pensado algo de forma errónea. Es decir, me estoy dejando llevar por un pensamiento negativo sin cuestionarlo.
  2. Detectar la creencia errónea o pensamiento negativo. Es necesario identificar cual es el pensamiento negativo que me ha llevado a la emoción anterior. Una buena técnica consiste en escribir esta creencia para verla más claramente sobre el papel.
  3. Valorar el beneficio que me aporta mantener esta creencia. ¿En que me beneficia?, ¿Para qué me sirve? Que saco de positivo seguir pensando así.
  4. Elaborar un pensamiento más realista y positivo alternativo. Buscar un pensamiento que me ayude a afrontar la situación a la que me estoy enfrentando, es decir un pensamiento adaptativo que me genere una emoción o reacción más positiva.
  5. Sustituir la nueva creencia o pensamiento adaptativo por la creencia errónea. Al elaborar una creencia más realista y ajustada a la realidad, seremos capaces de afrontar de forma positiva aquella situación a la que nos exponemos.
  6. Repetir la creencia hasta interiorizarla. La repetición constante de la nueva creencia hará que la interioricemos de forma que nuestro comportamiento y sentimientos se rijan ahora por esta creencia más positiva.

 

“Si cambiamos nuestro lenguaje interno, cambiaremos nuestras emociones”